Samstag, 29. August 2009

Fuck the world

No matter how hard it tries, I'm just happy.
Plain and simply happy.

Donnerstag, 23. Juli 2009

Aschenbecher

Cuando había pasado un año de estar juntos, mi ex-novia me regaló un contenedor cuadrado de cerámica, donde estaban inscritas varias frases que nos decíamos.

Ahora lo uso como cenicero.

Freitag, 17. Juli 2009

Happiness is a revolving door

Every note of a musical composition that sounds deeply and pierces through walls and doors
makes me forget all of the needles and thorns, all of the times I've been forlorn
The day, its twists and turns, its bleak reach and sunny rays make me wish
that I could see a mountain, and laugh at its bark.

Donnerstag, 11. Juni 2009

Wikipedio López


Wikipedio López, el fundador de Wikipedia. Una impresión usando el impresionismo neobarroco rococó.


Mittwoch, 10. Juni 2009

Voto nulo, cobardía terrible

Argumento lúcido y persuasivo para que no se anule el voto:

1. Primera tesis: El voto nulo no vale absolutamente nada, ni como mensaje.
"El voto anulado va a enviar un mensaje de protesta a los políticos mexicanos"
Falso. El abstencionismo que es característico de todas las elecciones mexicanas es un signo claro de insatisfacción y una protesta - peor, es un signo de una resignación completa y de que "nada puede cambiar". A pesar de que rara vez las elecciones logran convocar siquiera a la mitad del electorado, a los políticos les vale madre. En una democracia funcional, sería preocupante que ni la mitad de la gente que puede votar lo haga. Haría que la gente cuestionara la legitimidad del político que ganó. Pero en México, esto lleva pasando años y nadie le importa, a los políticos menos. El movimiento para anular el voto está compuesto en gran parte por personas que no iban a votar de todos modos, y sus votos anulados van a ser clasificados bajo aquellos votos o actas "con errores" o ilegibles. No van a ser clasificados como votos anulados, porque ESA CLASIFICACIÓN NO EXISTE. DESPUÉS DE LAS ELLECIONES, NO VA A HABER MANERA DE SABER CUANTAS PERSONAS ANULARON EL VOTO. El "mensaje" y la "protesta" se van disolver completamente en cuanto el voto se meta a la urna: tendría más sentido quemarlo o no ir a votar.

2. Segunda tesis: Aunque todos anularan el voto, esto no tendría ningún efecto jurídico
La otra idea errónea es que, si suficientes personas anularan el voto, se podría empujar algún cambio real. Eso es completamente falso. En un sistema mal llamado democrático como el que tenemos en México, los políticos son elegidos por mayoría relativa. No hay segunda vuelta, no hay "first past the post" como en las democracias del sistema de Westminster, no hay NADA. Aunque solamente una persona fuera a votar, o todos los votos se anularan menos uno, el candidato con ese voto ganaría su curul o puesto público. Por ejemplo, en el sistema anglosajón, cuando hay un descontento generalizado en la población, el parlamento ó congreso puede llamar a un voto de no confianza: se hace una votación entre los partidos políticos para ver si el primer ministro sigue teniendo apoyo. Si no tiene apoyo, se convocan a elecciones nuevas para que la oposición forme un gobierno con capital político de nuevo. ¿Eso va a pasar en México? NO. En 2006, hubieron razones suficientes para que el Tribunal Electoral organizara una segunda vuelta, u ordenara un recuento y NO PASÓ NADA. Si a este pobre país le queda algun camino para mejorar, no es con acciones que se nulifican a sí mismas, como anular el voto, sino con ACCIONES ENÉRGICAS Y DECIDIDAS.

3.- Tercera tesis: El voto nulo es una forma de participación ciudadana
¡FALSO! El voto nulo es la protesta del huevón, del que no le gusta como funcionan las cosas pero a la vez no lee el periódico, no se mete a ver la nómina del municipio en el que vive, no mete una solicitud de información pública, no le escribe a su diputado (porque no sabe quién es), y tampoco sabe que en la página del Congreso de la Unión se puede ver CADA VEZ que su diputado ha faltado a las sesiones y por qué ha votado a favor y en contra. Nadie sabe estas cosas, y cualquier tarado con una hora de tiempo al día libre y con conexión de internet puede hacerlas.

El mexicano siempre quiere que todo se haga por sí mismo. Si piensan que anular el voto es una manera "inteligente" de participar en una democracia, son unos pendejos. Suena feo pero hay que llamar a las cosas por su nombre. El mexicano, tan noble se organiza para levantarse el pinche día de la elección, tachar una boletita, meterla a una urna, e irse a dormir a su casa. ¡PROTESTA DE COBARDES, PROTESTA DE INDOLENTES Y PROTESTA DE MEDIOCRES! ¿Por qué no se organizan para presionar a la sesiones de cabildo, y bloquear los aumentos de suelo de los regidores? ¿Por qué no discuten ideas políticas, y leen y convocan a la gente apática? ¿Por qué no forman un movimiento ciudadano para vigilar los gastos del gobierno? Porque el mexicano es un huevón. Si piensas que le estás haciendo un favor a tu país por levantarte el día de la elección a anular el voto, te equivocas. EL PAÍS TE ESTÁ HACIENDO UN FAVOR A TÍ. Tú eres el que deberías de gastar tiempo y esfuerzo en tratar de informarte y hacer que esta "democracia" funcione.

4.- Cuarta tesis: El voto de castigo será, hasta en la peor democracia, más útil que uno nulo. La falacia de que "todos los partidos son iguales" no puede ser más falsa. El PRI es un partido lleno de caciques, violento y corporativista. El PAN es fanático de imponer su moralidad católica sobre los demás codificándola en la ley y apoya a la cúpula empresarial. El PRD es un lodazal caciquil donde no se pueden poner de acuerdo ni siquiera en quién es el más corrupto. Acabo de exponer, de manera humorística que hay CLARAS diferencias entre los partidos políticos más grandes. Sí, todos están llenos de mexicanos, y por lo tanto, llenos de ladrones, mentirosos y lisonjeros. Tristemente, la única manera de presionar al partido en el gobierno es amenazándolo con quitarle el monopolio del poder. Si no te gusta como está gobernando el partido en turno, tu mejor oportunidad de cambiarlo, además de involucrarte activamente en la vida política protestando, presionando e informándote es votando con voto de castigo. ¿No funciona? SÍ FUNCIONA. Cuando Salinas y Zedillo vieron a la oposición crecer, se creó el IFE y se dieron elecciones medianamente libres. El cambio llega, lento en el caso de México pero sí llega. Quien crea que todo se queda igual es justamente la causa de que todo se quede igual.

Donnerstag, 4. Juni 2009

La repetición

La repetición en la cotidianeidad facilita la simplificación en la sociedad post-industrial - crea una fuerza de trabajo predecible, manejable y auto controlada, autárquica en apariencia en su búsqueda de la satisfacción: la repetición del patrón de consumo infinito mantiene bajo un estricto control a las personas - la naturaleza de dicho auto control previene variaciones en la búsqueda de patrones no repetitivos y de mejoramiento.

La repetición es un río sin cauce que lo inunda todo. Sólo mediante la acción se puede evitar la repetición y con ello la igualdad de todo y la radicalización de la inautenticidad.

Donnerstag, 14. Mai 2009

El reflejo de sí mismo

Abrir los ojos fue como despertar por primera vez, pero al mismo tiempo fue una abrupta reacción ante demasiada luz, ante la luz reflejada en todas las superficies a mi alrededor, desbordándose por su propia abundancia. El tipo más terrible de reflejo: el puro reflejo de la luz ante la totalidad de las paredes, blancas todas. Al pasar unos minutos, el aturdimiento inicial cesó y pude empezar a estructurar una impresión de mis alrededores. Me sentí cansado, como si hubiera hecho un gran recorrido, pero no podía recordar nada de ello – un cansancio existente sin razón alguna, sin causa material visible, sin memoria de su inicio; un cansancio que por existir sin memoria, se antojaba  haber existido por siempre.

Estaba en un cuarto completamente cerrado. No había puertas ni entradas visibles, ninguna conexión al exterior. Aun así, el cuarto parecía bastarse a sí mismo y al igual que el cansancio que experimentaba, sin necesitar de algo más para ser del modo que era, o simplemente para estar, parecía enorme, era mi presencia la que lo hacía desesperadamente pequeño, fastidioso, insoportable.

Las paredes eran tan blancas que parecían indicar dos cosas – acababan de ser pintadas, y no habría necesidad de pintarlas de nuevo jamás. De pronto, me sentí atrapado de la peor manera posible: sin memoria alguna de cómo había llegado al lugar en el que estaba, sin recordar siquiera si había habido algún inicio de esto, o si esto era el final de algo, o si solamente yo había estado aquí siempre (y no lo podía recordar). Me puse de pie (estaba acostado cuando abrí los ojos) y giré para captar todos los lados del cuarto. Estaba yo dentro de un ligero rectángulo, con una pequeña diferencia de longitud entre el largo de un par de paredes y el otro.

Tomó varios minutos de observación hacer una medición aproximada careciendo de instrumentos, cada estimación dificultada por la uniformidad del color de las paredes, el piso y el techo. Primero, pensé que me hallaba dentro de un cuadrado, tomó tiempo y concienzuda observación lograr convencerme a mi mismo de que los pares de paredes eran de una longitud disímil.

En uno de los muros del par más largo, estaban encajados un par de tubos grandes y gruesos, aparentemente parte visible de un gran sistema de tuberías, tal vez eran conductos de alguna substancia o gas. Los tubos también estaban pintados de blanco, lo que me había impedido distinguirlos antes: estaban tan bien asimilados en la pared (a pesar de no estar completamente enterrados en ella) que eran casi imperceptibles. Se volvieron más y más fáciles de notar cuanto más me acerqué a ellos. Al acercarme, pude sentir su temperatura, ésta correspondía a la del plomo o algún otro metal a temperatura ambiente.

Habiendo medido las paredes, notado sus detalles y examinado los tubos, y sin más en qué consumir mi tiempo, comencé a hacer lo que una persona desesperada hace tarde o temprano: fijé mí vista arriba, en el techo. En unos segundos, logré divisar una especie de cuadrado, con un patrón de relieve compuesto de pequeños rectángulos. No tenía ninguna manija visible, y si la hubiera probablemente estaba del otro lado del cuadrado-escotilla que tan fijamente miraba yo – ello suponiendo que el cuadrado-escotilla fuera realmente tanto menos de cuadrado que deseaba yo como más de escotilla. Ello también, sujeto a que hubiera algún lugar exterior a donde me encontraba yo, si es que había algún “afuera”, presuponiendo que yo me encontraba de alguna manera “adentro”, o adentro de algo.

Poniendo esas cavilaciones de lado y pensando en términos más prácticos, el techo estaba a una buena altura del piso, haciendo de este remedo de entrada-salida un lugar prácticamente inalcanzable, aunque saltara yo con todas mis fuerzas. Después de vencerme antes de comenzar, pensé en perforar los tubos de la pared de alguna forma, y aunque ello no me daría ningún resultado positivo evidente ni auxilio alguno en mi esfuerzo para alcanzar el cuadrado-escotilla, me sentí inmediatamente dirigido a hacerlo.

Pausé unos segundos, y antes de dar el primer paso me di cuenta de la futilidad de mi no-intento: mis fuerzas no bastarían ni para hacer una leve abolladura en los tubos, estos eran gruesos y robustos, las uniones transversales entre ellos eran de apariencia tan sólida que mis huesos se romperían como cristal al golpearlas.

No tenía muchas opciones – opté por examinar cuidadosamente las paredes. No había grietas ni enmendaduras, y en donde las paredes se unían no había ni un milímetro de espacio; eran paredes herméticas. El pensamiento de qué tanto oxígeno habría aquí adentro, y de si con cada respiración su calidad disminuía pasó rápido por mi mente, e igual de rápido se fue.

Con cada opción de escape fallida, también se agotaban las cosas por ver y registrar, por observar y medir, por partir y agrupar. El cuarto, aunque vacío, se iba vaciando con cada intento de hallar algún sentido, orden o dirección. Si bien había una estructura (ligero rectángulo, cuasi cuadrado), su razón de ser parecía ser incognoscible. A mi no regresaron jamás memorias de ninguna cosa anterior a mi estadía aquí. Justo mientras me perdía en esos pensamientos, voces emanadas desde arriba me alcanzaron. ¡Voces! Fijé mi vista en donde creí que el sonido se había originado. Me quedé callado, pero después de un momento grité. Esperaba que mis gritos resonasen y rebotasen por donde quiera, ya que las voces tenían un particular timbre que solo el pasaje a través del metal podía darles – el cuarto ahogó mis gritos por completo a pesar de ello. En vez de sorprenderme, me resigné por completo.

El cuarto comenzaba a cernirse sobre mí, tanto que me hizo sentarme. Cambió su tamaño en mi particular impresión de él – se volvió más pequeño, parecía querer absorberme, justo como a mis gritos. Empecé a perderme en imaginaciones vacuas, cada vez más tenía la certeza de encontrarme en un submarino, al lado de un cuarto de máquinas mudo, de estar en un espacio vacío, producto de un mal diseño de un ingeniero, o de estar en un espacio sobrante, bodega de improviso, complemento de otros espacios, cuarto hecho de los espacios entre otros cuartos, pintado para disimular el error del que había nacido.

 No parecía ser una prisión (el aspecto general era demasiado neutro, casi benevolente), sino parecía más bien ser un lugar olvidado. Vinieron a mi memoria las voces abigarradas que había oído pasar, algunas alegres, las otras calmadas, voces que no parecían estar conscientes de mí o de tenerme desprecio, sino que parecían ajenas enteramente al hecho de que pasaban por encima de mí. Mi cabeza empezó se transformó en un barco hundiéndose, y las certezas abandonaban el naufragio rápidamente – empecé a dudar de mi percepción espacial, cuestionándome de si las voces habían venido de abajo (¿o deberé de decir “abajo”?) o de arriba.

Ahora bien, si no estaba aprisionado, si con una espera lo suficientemente larga no podrá liberarme nadie, solo podía esperar que alguna fuerza ajena a mi propia voluntad me arrancase de aquí por los medios a su alcance y acabara con mi suplicio. Segundos después de pensar eso, me convencí de algo completamente opuesto: me asaltó de nuevo la abstracción especulativa, ya cristalizada, de encontrarme en un espacio entre espacios cuyo propósito de existir era el despropósito, de estar en un lugar definido por su carencia de definición, y cuya identidad se ve devengaba de todo lo demás fuera de él (y fuera de él no había nada).

Entonces, el cuarto pasó de estar en ciernes sobre mí a ser neutro de nuevo, a ser ese espacio donde un par de paredes era ligeramente más largo que el otro. No pude más – presa de mi desesperación, me levanté y comencé a correr a través del cuarto gritando, con los ojos cerrados y la cabeza por delante, como embistiendo a alguien.

Seguí corriendo, y al chocar con la pared a esa velocidad, mis ojos se abrieron, y viendo el color del aire todo a mi alrededor me desvanecí. Por fin pude salir del cuarto. 

Sonntag, 3. Mai 2009

Sin título

Una vez, iba de camino a la escuela. Estaba leyendo un libro, y el señor que estaba sentado al lado de mí hizo un comentario corto acerca de él. No sé si me sorprendió o solamente no supe como actuar, pero enarbolé una respuesta corta, y me volví a mi libro. Después de eso, me arrepentí: siempre me quejo de que la gente es ruda, grosera y maleducada - a la hora de poder hacer justo lo contrario de lo que me quejaba, me acobardé.

Hoy, de camino a casa, alguien me preguntó que leía. Por fin me pude redimir.

Montag, 13. April 2009

El papel de la repetición en la formación del hombre

Los actos repetitivos, a distintos niveles y frecuencias, eventualmente dan forma al carácter y al espíritu de la raza humana así como una piedra es pulida al paso del agua en un río. No es la fuerza ni la velocidad lo que tiene el efecto transformador, sino la sutil constancia - algo que se repite tiene fuerza por sí mismo, puede invocarse en multiplicidad de repeticiones sin perder fuerza de sustancia, ni de carácter. Cuando algo se repite, automáticamente prueba tener la suficiente sustancia dentro de sí como para invocar una instancia igual de sí mismo sin diluir su carácter. Es más, es mediante esta repetición, este juego de espejos donde las repeticiones se fusionan en un recuento de sí mismas para cobrar más carácter que una sola de sus invocaciones.

Es esta cualidad de la repetición la que va formando el carácter de los hombres, en una variedad tripartita de repeticiones infinitesimales e incesantes que se pueden clasificar en - repeticiones inconscientes, repeticiones volitivas y repeticiones forzadas.

En las repeticiones inconscientes podemos encasillar aquellas en las que el sujeto no tiene consciencia plena de que se acaecen, aquellas instancias donde el sujeto es multiplicado por la repetición, o metido en un túnel de infinitas repeticiones. La naturaleza de las repeticiones inconscientes no es necesariamente aquella de algo que está escondido y es por ello inaccesible – el verdadero quid de las repeticiones inconscientes es de aquellas que mediante la repetición pierden la fuerza de su expresión - aquellas que se cuelan bajo la superficie, aquellas que los individuos han visto pasar tantas veces, que como el aire, a menos de que carguen con alguna impureza ajena, son imperceptibles.

El ejemplo más ilustrativo de una repetición inconsciente es el tiempo. El tiempo, o su pasaje (ambos se transmutan) son repeticiones interiorizadas por los seres humanos. En este sentido, la repetición del tiempo también tiende a una acumulación: el tiempo, al repetirse en sus unidades divisibles e iguales, se apila y es esa acumulación de tiempo, el pasaje de las unidades a través y a la vista de todos, que hace que la flecha del tiempo tenga como sentido 'adelante'. Un ser humano sin esta intuición, no podría percibir el cambio en sus alrededores - simplemente moriría tratando de entender su deterioro sin causa aparente. El tiempo, con su sentido 'hacia adelante', con su infinita repetición de unidades infinitamente pequeñas y tremendamente grandes es lo que también provee de sentido a la muerte, al cambio físico y a las acciones.

La repetición añade una predictibilidad inexistente a un mundo caótico y sin sentido, un mundo que se repite, o en donde se acaecen cosas que se repiten, es un mundo en donde hay objetos, en donde hay modelos y en donde hay conocimientos claramente definidos y delimitados (vida – muerte / presente – pasado / objeto – objeto / sujeto – sujeto / sujeto – objeto). Detrás de la repetición, se esconden el desorden, el sinsentido y la nada.

El tiempo como repetición

El sentido del pasaje del tiempo puede manejarse como cualquier clase de abstracción, como una construcción numérica inmutable, ó como la partición infinita y recurrente de momentos en momentos más pequeños, es la repetición de momentos más y más pequeños que sumados y juntos dan la totalidad de todos los momentos: el tiempo es la partición del todo, sólo presenciando la repetición y ‘adición’ de pequeñas partes puede el ser humano digerir la totalidad de todos los momentos sumados – el todo, la eternidad.

Las ilusiones de la repetición del tiempo

Si pensamos que las repeticiones del tiempo se dan en minutos, segundos, horas, días, tenemos que presuponer que más allá de las construcciones temporales humanas (el minuto tiene sesenta segundos, un año es relativo a la rotación terrestre, etc.), debemos de presuponer la existencia de una sustancia la cual podemos percibir, sentir, medir y relatar. Debe de haber una fuente del tiempo, algo de donde el cambio de los acontecimientos surge. ¿Es la acción, o el movimiento, la fuente del tiempo?

Percepción del cambio – si algo se mueve, presuponemos dos estados diferentes: antes y después. ¿De dónde surge esta partición? Planteemos una fricción. La fricción entre dos estados de las cosas es de donde surge una concepción de diferencia. La repetición surge y se alimenta del perpetuo cambio – sin fricción constante, no habría repetición, y no podríamos derivar sentido alguno del paso del tiempo.

Para ello, imaginemos una planta que lentamente se marchita. Decidimos observarla desde que empieza a marchitarse hasta que muere, y medimos el tiempo en minutos. Los minutos se repiten, son exactamente los mismos, uno tan exactamente bien delimitado como el otro – si pasan seis minutos exactamente, no habrá diferencia entre ellos. Hemos efectivamente medido una transición usando el tiempo en un objeto delimitado por nosotros (la planta). La diferencia es que el medio utilizado para medir se repite, mientras que cada segundo que pasa es reflejado de una manera irrepetible en el estado de decaimiento de la planta: la repetición da regularidad a un evento irrepetible, imposible de delimitar y medir. Si no fuera así ¿cómo podríamos decir cosas como ‘faltan n segundos para que la planta muera’? No podríamos. Sin la repetición religiosa y obsesiva de unidades de tiempo, jamás podríamos saber (una vez que el acontecimiento se haya sucedido) si la muerte de la planta alguna vez ocurrió. El tiempo, junto con la repetición, dan sentido, estructura y velocidad a nuestras percepciones de los objetos – cabría aventurar que el tiempo y la repetición dan incluso forma a los objetos que percibimos (sin estados cambiantes, los objetos serían percibidos como una gran nada, sin el estado fluido de las cosas probablemente los seres humanos jamás habrían existido).

Ahora bien, destruyamos los minutos: sin delimitar claramente la pléyade de estados intermedios que existen entre una frontera y otra ¿cómo podemos saber que la repetición de minutos que empuja el paso del tiempo hacia adelante se está sucediendo ante nosotros?

Donnerstag, 19. März 2009

La precesión de los simulacros

Sobre capas puestas una sobra la otra, uno cree que navega, y tiene la tremenda seguridad de que si suficientes capas caen, uno puede saber qué sucede, y saber lo que sucede, y la realidad de lo que se sucede. Todos los acontecimientos contemporáneos están estructurados para pasar, para ser reportados, y para reforzar una versión de la realidad que es más fina que el aire mismo, ya que no existe.

Todo se ha vuelto un simulacro autoimpuesto y autoreferencial, que se refuerza a sí mismo con cada evento ficticio. Aquellos que reportan qué pasa, dan la impresión de estar descubriendo sucesos y acontecimientos no descritos antes, y el éxito de aquellos que dicen constantemente que esto ó aquello ha ocurrido consiste en simular su sorpresa ante lo que se sucede, como si realmente no hubiera pasado antes, ó como si no se hubiera visto venir aquello.

En realidad, cada suceso, incluso aquellos sucesos que fallan en su propósito explícito original y primigenio, los shocks de los ciclos de negocios, las invasiones desastrosas, todo aquello que ha pasado es en realidad parte de una cascada rizomática de acontecimientos que caen uno sobre el otro, y que encajan perfectamente entre sí. Incluso una guerra perdida tiene ganadores, más allá de la destrucción; incluso es usualmente el que la pierde aquél que se causa el mayor bien; nada saldrá del script, porque todo es un simulacro.

La sorpresa de las personas ante eventos aparentemente sin precedente, o de una enormidad tal que automáticamente se suponen transformacionales, es solo el signo de que aquellas personas también están simulando, porque ya no son capaces de lo real. ¿Cómo puede algo ser subversivo ante una miríada de sucesos que absorben a todo como parte del simulacro?

Todas las protestas, inconformidades y actos de rebelión se usan subrepticiamente para legitimar el orden preexistente - ya todos sabemos que el acomodo de las cosas es desigual (sólo porque es ciego) y que una redistribución efectiva y ciclos condenados a caer sobre sí mismos con todo su peso serán vigas de hierro disciplinarias que harán que todos aquellos que tratan de trasgredir el simulacro con lo real, sean vistos como si coadyuvaran a probar que nunca nada ha tenido que cambiado en realidad: todo en realidad sólo está reacomodándose en su lugar original.

Nunca nada pasa, porque todo lo que está pasando se valida a sí mismo, y aquello que siempre ha estado validado y legitimado, nunca ha cambiado en realidad - simplemente es, y está bien.